Club de Caza.
Articulo publicado en 2008.

El perdiguero de Burgos, nuestro antiguo perdiguero, es, sin lugar a dudas, un excelente perro de muestra, un versátil cobrador, un incansable cazador. Pero, sin embargo, no acaba de alcanzar el sitio que se merece, no siendo una raza muy conocida ni siquiera en su propio país de origen.
Pedro Álvarez Vélez
Hasta el mejor perdiguero de Burgos tiene que nacer y hacerse. La cuna es muy importante, pero no más que el aprendizaje e iniciación a la caza que debemos enseñarle desde joven para que pueda formarse física y mentalmente en esta primera etapa de su vida cinegética.
Si queremos un buen perdiguero de caza empezaremos por buscar buenos ejemplares que arrastren sangre cazadora en su genealogía. Éste debería de ser un punto de máximo interés para el cazador, ya que le servirá para conocer su trayectoria familiar y también, para analizar, en parte, su futuro como un digno representante de esta raza, que en definitiva es lo que nos interesa.
Los cazadores somos cada día más exigentes con los perros de muestra y pretendemos, egoístamente, que sean los perros los que aporten las máximas prestaciones por su parte con el mínimo de molestias por las nuestras, cuando de hecho ya es así. A menudo, nos encontramos en las pruebas de trabajo con perdigueros que participan en el PAN, y descubren por primera vez en ese momento una especie de caza en su medio natural, en esa situación les toca tirar de instintos naturales para resolver un sencillo lance que en muchas ocasiones, por la edad del ejemplar, ya deberían de haber afrontado antes, se presentan sin saber a dónde van y salen sabiendo para qué los han llevado; esto es, a cazar.

La iniciación
Una buena iniciación en la búsqueda en la muestra y en el tiro garantiza un buen final.
Sobre los cinco meses de edad ya podemos empezar a campearlo. Esto, sobre todo, socializa a nuestro perdiguero, ya sea macho o hembra, y un mes más tarde se le puede soltar alguna codorniz para que vaya mordiendo alguna pieza que es lo que les gusta. No se debe abusar de este tipo de caza, en esta primera etapa, se trata de poner facilidades al cachorro de forma que su instinto de caza se vaya desarrollando en cada salida que hagamos al campo y así picarlo pero en ningún caso debemos transmitir el mensaje a nuestro joven aprendiz que la caza es así de fácil, en todo caso si tenemos la posibilidad de iniciarlo con caza salvaje, mucho mejor.
A la vez que nuestro perdiguero aprende a buscar la pieza también se iniciará en la muestra.
El instinto de muestra en el perdiguero de Burgos ha dado un gran salto en los últimos años tanto es así que cuesta ver algún ejemplar que no quede inmóvil cuando percibe la emanación de una pieza , en este caso sería muestra de nariz o cuando la está viendo que es la otra opción, pero es posible que en esta fase de iniciación en algún ejemplar predomine más el instinto de posesión que el instinto de muestra; no hay que asustarse, no pasa nada, sólo es cuestión de tiempo y debemos entender que se trata de un comportamiento que podemos y debemos corregir con unas pocas lecciones. Para ello, buscaremos un campo grande con visibilidad y codornices que vuelen bien: con dos o tres carreras detrás de ellas y unos tirones de la correa será suficiente para que se calme y aprenda a estar delante de una pieza sin entrar a por ella, estoy seguro que en la próxima codorniz que encuentre se quedara de muestra y daremos por aprendida la lección.

Iniciación al tiro
Llegado este momento es mejor no tener prisa para iniciar al tiro a un perdiguero y mi recomendación es hacer las cosas bien desde el principio. Así evitaremos sustos inoportunos o resabios adquiridos por una mala experiencia que al tratarse de un perro joven con un carácter en fase de formación le afectara negativamente en su aprendizaje.
Ahora que ya tenemos a nuestro perdiguero puesto en búsqueda y muestra, toca la iniciación al tiro. Como he comentado antes, habrá que buscar una zona abierta, sin demasiada vegetación, y sembraremos la caza; daremos un tiempo y sacaremos al perro. Éste empezará la búsqueda y, una vez localizada la pieza, se quedará de muestra; esperaremos a que la pieza salga volando y, con toda seguridad, nuestro perro irá tras ella, en ese momento no tiene otra cosa en la cabeza que seguir el vuelo de la codorniz para no perderla de vista. Dejaremos que se alejen, cuanto más mejor, y cuando la distancia sea considerable entre el perdiguero y nosotros, y siempre antes de que la codorniz toque suelo, realizaremos un único disparo al aire sin dejar de observar la reacción del perro. Si el ejercicio se ha realizado correctamente comprobaremos como al oír la detonación el perdiguero no se intimida en absoluto y lo asume como algo normal, está en pleno lance y su principal objetivo es el supuesto cobro de la codorniz que ya tiene asociada a la caza desde que lo iniciamos en la búsqueda y la muestra, de esta forma todos estos pasos que vamos realizando guardan un sentido dentro de la cabeza de nuestro perdiguero y los asocia a situación agradables para el que no es otra cosa que la caza.
Para estar totalmente seguro de haber conseguido poner a nuestro perdiguero al tiro remataremos este apartado con un par de ejercicios más y será suficiente.
Polivalente cazador
Si usted es un cazador que tiene la gran suerte de disfrutar de un coto donde la perdiz roja es salvaje; si además tiene conejos y alguna que otra liebre; si en la caza prefiere la compañía de un solo perro, o dos a lo sumo, de una misma raza; si piensa que los días de perdices son para disfrutarlos con su perro y nadie más; si no le gusta dejar piezas heridas sin cobrar: si quiere disfrutar del silencio de su propia voz; si desea despreocuparse de la situación del perro porque él se encargara de controlar la suya; y si quiere un perro fácil de adiestrar y cómodo en el monte, no lo dude: su perro de muestra es un perdiguero de Burgos.

Si, por el contrario, es un cazador que tiene varios perros de muestra de diferentes razas y acostumbra a cazar con todos juntos; caza con más gente, más perros, más razas, más voces, más silbatos y más tiros, entonces, no le recomiendo que se haga con un perdiguero de Burgos. Con todo esto no quiero decir que en estas condiciones no haya algún perdiguero que funcione, pero no es lo habitual en la raza. Por lo tanto, es importante que lo tengamos en cuenta para evitar fracasos que luego se achacan al perro y son consecuencia de nuestra propia elección.
Como ya he dicho, el perdiguero de Burgos es un perro para todo: pelo y pluma, llano y monte, un polivalente, como casi todos los continentales, pero a mi entender con una gran ventaja con respecto a las otras razas continentales que tenemos aquí: el perdiguero nunca servirá para otra cosa que no sea para la caza real. Dudo que alguna vez vean a un perdiguero cazando o participando en alguna prueba con un collar eléctrico en el cuello y corriendo como un desesperado a doscientos metros de su dueño o conductor en busca de una pieza que en el momento que la muestre, y sea salvaje, no les va a servir para ninguno de los dos, porque todos sabemos que en condiciones normales una perdiz salvaje no aguantara y volará antes de que el cazador se encuentre a la distancia de tiro adecuada. Por fortuna para los cazadores de este país el perdiguero de Burgos es una raza muy antigua que conserva un sistema de caza muy fijado en el tiempo que admite pocas manipulaciones.
A perdices
En la caza de la perdiz el comportamiento de nuestro perdiguero es el de un compañero de afición: la mejor mano que puedas hacer cazando perdices es la tuya con la de tu perdiguero. Su forma de cazar es la de un perro activo, se mueve y busca mucho más de lo que algunos piensan; tanto, que cada vez son más los jóvenes que se hacen con un perdiguero y en cierto modo es lógico, como todos sabemos la caza de la perdiz nos exige buenas piernas y aguante físico y quien mejor que los jóvenes para batallarlas con un perdiguero que no les espantara la caza, les dejara llegar a ellas de forma cómoda para realizar el tiro y se cae alguna herida de ala solo tendrá que relajarse y observar una de las mejores faenas que nos puede hacer un perdiguero de Burgos, rastreo y cobro de una perdiz salvaje ,la prueba de fuego de un buen perro de muestra polivalente.

La caza de pelo
Para la caza del conejo el sistema de caza que emplea es muy diferente al de la perdiz. En ésta vemos a un perdiguero más rápido de movimientos, con la nariz a media altura buscando la emanación, alternado el trote rápido con el trote activo sostenido y poniendo terreno de por medio continuamente, no se para o entretiene a menos que dé con alguna emanación.
En el caso de la caza del conejo nos encontramos con un perdiguero que acerca la nariz al suelo, media altura baja, con una búsqueda metódica, entretenida, mateando, rastreando ... Le veremos más muestras que con las perdices y también cobros más fáciles. Si alguna vez sale a la carrera detrás del conejo por errar el tiro no suele ladrarlo, cosa que sí hace la mayoría de las veces a la liebre.

Codornices
Por último, cazar codornices como tal es más o menos complicada dependiendo si cazamos en las alfalfas o en rastrojos, en el primero de los casos si nuestro perro no las ha pisado nunca, es muy fácil que ese día no se nos olvide en mucho tiempo por el bajo rendimiento de un perro inexperto en este medio que implica una dificultad añadida; por el contrario, si las cazamos en rastrojos no habrá problemas de adaptabilidad y siempre y cuando nuestros perros tengan las almohadillas duras, en el caso del perdiguero, por naturaleza, es un perro que no se aspea fácilmente, podremos disfrutar de una caza y muy atractiva para el can y el cazador.
El perdiguero, en general, es un buen perro para cazar codornices; su forma de cazar estaría entre la que utiliza para la perdiz y la que emplea para el conejo: cabeza a media altura, paso de caza intermedio y distanciado del cazador unos treinta o cuarenta metros. Lo mejor de esta caza son las muestras y el aguante físico del perdiguero al calor, que le servirá de entrenamiento para la general.
Pedro Álvarez Vélez.
Presidente de la AEPPB.