
Artículo publicado en la revista Perros de Caza en Diciembre de 1991.
LA OTRA CARA EL PERDIGUERO DE BURGOS.
RESALTAR lo mejor de esta raza sería muy fácil. Con desglosar el estándar de trabajo y morfológico en unas breves líneas pondríamos sobre la mesa del lector y aficionado, un perro con toda clase de aptitudes para la caza de la perdiz roja y otras especies de caza menor, toda vez que eliminaríamos el riego que supone reconocer que aún nos queda un largo camino que recorrer para que el perdiguero de Burgos sea una raza como la que se describe en el estándar.

Hay dos razones importantes por las que en su día algunos optamos por el perdiguero de Burgos para cazar, en las que creo coincidimos, la primera, el que sea nuestra raza autóctona de perro de muestra, por la que sentimos un apego especial; la segunda por la leyenda popular que sobre él recae y que poco tiene en común con la situación actual.

Pero tiene que transcurrir algún tiempo en contacto con el perdiguero para que nos demos cuenta que no es aquel perro incansable y polivalente en la caza que todos deseábamos al hacemos con él. Será entonces cuando analizando con objetividad, lo que le sobra o falta al perdiguero, podremos mejorar la raza en un futuro.
A continuación señalaré en rojo sobre los dibujos que obran en esta página, las desviaciones raciales del prototipo actual que con más frecuencia encontramos, observándose sobre todo en algunas líneas de sangre de las que hoy en día se consideran como recuperadoras de la raza y transmisoras del tipo ideal de perdiguero.


Cabeza: 1.° Despigmentación en la trufa. 2.° Dentadura incompleta y mordedura en pinza. 3.° Ectropión y Entropión. 4.° Cara y morro afilados. 5.° Poca piel en belfos y papada. 6.° Exceso de piel en belfos. 7.° Comisura labial muy colgante. 8.° Papada de gran desarrollo. 9.° Orejas muy largas y de implantación demasiado baja.
A todo ello hay que sumar el exceso de babas, que produce una deshidratación a medida que pasa la jornada de caza, con la consiguiente pérdida de rendimiento en el perdiguero.
Tronco y extremidades: 1.° Linea dorso-lumbar ensillada. 2.° Exceso de alzada. 3.° Codos despegados del cuerpo. 4.° Extremidades anteriores pobres de hueso. 5.° Pisada amplia con espacios interdigitales, aplomos defectuosos. 6.° Pecho poco desarrollado. 7.° Los referentes a la parte trasera no se reflejan en el dibujo, pero pueden ser: malas angulaciones, corvejones rectos o de vaca, caderas demasiado elevadas o con displasia, etcétera.
Tampoco el carácter del perdiguero ha sido mejorado en estos últimos años, ya que, aunque no se pueden materializar sobre el papel, no carece de defectos tales como: perdigueros linfáticos, muy tímidos, asustadizos, etcétera.

La funcionalidad, todo un reto para las 2/4 partes de la población perdiguera actual. Si queremos contar con una raza saneada de sus problemas más directos (perros que no realizan la muestra, de pasión casi nula por la caza o bien cazar excesivamente lento), tanto su morfología como su carácter que tienen mucho que ver con la finalidad del perdiguero, deben cambiar. Tratemos de seleccionar para la cría los perros que menor número de los defectos mencionados posean, conseguiremos una mayor capacidad física y mental para desarrollar su trabajo cinegético, que es en definitiva de lo que se trata.
Lograr una raza homogénea donde predomine la calidad a la cantidad no se consigue por casualidad. Ha de pasarse por todo un proceso selectivo en un espacio de tiempo indeterminado (más breve cuanto más riguroso se sea), con unas normas enmarcadas dentro de lo que se pretende potenciar y apartando de la cría todos aquellos especímenes que, pese a quien pese, sean un cúmulo de defectos a los que en algunos casos se pretende justificar alegando que son síntomas de pureza y tipicidad en los perdigueros. Creo que con lo expuesto he ayudado al neófito para que pueda distinguir en un perdiguero de Burgos lo que no debe primar en la raza que nos ocupa, que pese a todo lo desarrollado en este artículo, es la única que al firmante le sirve para cazar y a la que de ninguna manera está dispuesto dejar a su suerte, sabedor de que todo aquel que alguna vez tuvo un perdiguero de Burgos me entiende.
PEDRO ALVAREZ VELEZ Asociación Española del perro perdiguero de Burgos
