
Este articulo se publico en la revista Caza y Pesca en abril de 1955 y es interesante por venir de quien viene, un veterinario que nos deja una vision personal de como el ve la raza en esos momentos y como tendria que ser en el futuro, que cada cual saque sus propias conclusiones.
El Perro Perdiguero de Burgos.
Por Pablo Gredilla Rodríguez.
Licenciado en Veterinaria.
El perro perdiguero de Burgos requiere un estudio completo que resuelva y defina tanto los caracteres raciales que dé el son patronímicos como la presente y futura orientación de la cría, con el fin de evitar que semejante raza se pierda.
Cada día es más reducido el número de los ejemplares que componen esta caracterizada raza española de caza.

Esta posible desaparición esta originada, de una parte, por el abandono que los cazadores han hecho de las razas autóctonas del país, sustituyéndolas por otras extranjeras y de otra partes, por la mala orientación técnica que los criadores llevan al cubrir sus hembras, así como por los cruces que con otras razas afines realizan, destruyendo la pureza de los caracteres propios.
Estas líneas están destinadas a dar a conocer los moldes y medidas biométricas de la raza, con el fin de que un conocimiento más exacto de las características y cualidades de ella nos incite a fomentar su cría y a prestar un mayor interés practico a su reproducción y selección.
Descripción de la raza.
La cabeza es fuerte, grande. El hocico termina en punta, bien afilado, ollares amplios, frescos, nariz de línea ligeramente convexa, que se continua con el frontal sin fuertes contrastes delimitatorios entre estas dos regiones y la craneana, la región craneana describe una curva que se achata por su parte superior.
Boca grande, amplia, con lengua fina, alargada, llena siempre de saliva, que se desprende a través de las comisuras labiales.
Labios gruesos, formando en la comisura posterior que les une un pliegue que cae hasta abajo. La línea que forma el borde del labio superior desciende de forma casi vertical, como en el ( pointer) ,para luego curvarse muy acentuadamente hacia atrás, sino más bien en una curva poco pronunciada, que se inicia en la parte inferior del hocico y se continua hasta la comisura labial.
Papada amplia, caída, elástica, que se inicia en los rebordes de las comisuras labiales y se continua hasta el final del cuello.
Ojos bien colocados, con las arcadas superciliares salientes, por lo que aquellos quedan un poco hundidos.
Parpados internos de color rojizo carne. Esclerótica profusamente irrigada por vasos sanguíneos que la recorren en todas las direcciones.
Orejas de inserción más bien media. Encontrándose a la misma altura de la línea que pasa por el ojo y el hocico. La oreja debe encontrarse caída normalmente, al igual que cae una hoja de acelga sujeta por su extremo consistente. El tamaño ha de ser más bien grande, aunque no excesivo, estirando la oreja hacia delante, deberán llegar hasta el hocico, pero nunca rebasarle. Terminan en punta después de formar un pliegue anterior de doblez interna.
Cuello corto, fuerte, que se inserta por delante de la cruz y el encuentro de forma poco elegante.
Cruz destacada, marcada bien la separación entre cuello y el tronco.
Tercio anterior potente, de mayor constitución anatómica que el posterior, y de grandes masas musculares.
Poca abertura escapulo-humeral. Amplios pechos. Caja torácica grande. Deberá existir la mayor igualdad posible entre el perímetro torácico anterior y posterior.
La línea dorsal, recta, tendiendo a inclinarse un poco hasta el tercio posterior. Región lumbar corta, abdomen no muy recogido. Grupa caída. Tercio posterior relativamente pequeño y desproporcionado con el resto del cuerpo. Inserción de la cola, baja. Cola gruesa.
Extremidades fuertes, gruesas, de grandes perímetros. Bien colocados los remos anteriores. Los posteriores algo arqueados y desgarbados, lo que origina, junto a la pequeñez del tercio posterior, los feos andares que posee el perro perdiguero.
Los dedos arqueados, siendo más cortos y redondeos en las extremidades posteriores.
Uñas negras y fuertes. Magnifica almohadilla-plantar, a la vez que resistente, lo que le permite caminar por terrenos duros y secos.

Piel, pelo y capa.
La piel deberá ser elástica en todas las regiones, especialmente en la cabeza.
El pelo, fino y suave en la cabeza, áspero, duro y fuerte en el dorso, dando la impresión, cuando se pasa la mano a contrapelo, de que se trata de un cepillo de duras cerdas.
La capa es mosqueada en marrón hígado, es decir, lo que se denomina en exterior “marrón betón”. Presenta grandes manchas marrones en número y amplitud diversa, situadas sobre cabeza, dorso, región lumbar, grupa y cola. La característica de estas manchas es que están situadas en las regiones superiores del animal, nunca en extremidades ni partes inferiores del tronco, es decir que se encuentran, mirando hacia el cielo. En la cabeza existen normalmente manchas alrededor de las oreja, por lo que estas suelen ser marrones oscuras. Las mejores familias de líneas genealógicas actuales suelen tener una “estrella” en la región craneal, característica que se transmite con reiterada constancia.
En líneas generales el perro perdiguero de Burgos presenta en su tronco primitivo cierta bastedad de líneas de regiones toscas y un aire general un tanto desgarbado, como de objeto que en cualquier momento se va a romper, aire que acentúa cuando el animal va andando.
El peso oscila entre los 25 los 40 kilos.
El aficionado sin conocimiento técnico hace una descripción simple pero muy acertada que define los rasgos más característicos de esta raza. Dice así, El perro Perdiguero ha de tener la cabeza de congrio, las orejas como la berza, el pelo del dorso” alambrado” y la cola gruesa.
Aptitudes.
En primer lugar la resistencia y la sobriedad de esta raza, adaptable a toda clase de climas y terreno, soportando perfectamente el frio, el calor, el agua, etc. Posee buenos vientos, hace magnificas y bellas muestras. Es dócil y fácil de educar. Va siempre muy cerca del cazador y no hay necesidad de ir llamándolo con frecuencia, detalle este muy importante para el cazador.
Medida e Índices.
En el siguiente cuadro exponemos la totalidad de los datos biométricos que pueden servir para confeccionar un “estándar de la raza”.
Estos datos se han obtenido a partir de una media entre los animales más destacados de la raza que en la actualidad existen.
Centimetros.
Macho Hembra
Línea dorso-Lumbar {Alzada a la cruz 57,5 55
Tronco {Diámetro longitudinal 64 58
Cabeza {Anchura 13 12
Tórax{Perímetro torácico 75 71,5
Situación actual de la cría y orientación reproductora.
Dentro de la reducida extensión a que esta raza se encuentra vinculada y dentro de los pocos aficionados que se dedican a la reproducción ordenada y sistemática de ella, existen dos orientaciones hacia la presente y futura constitución morfológica del perro perdiguero.
1º Los que procuran mantener al perro perdiguero dentro de las formas clásicas de la hasta ahora poco definida raza. Es decir, grandes proporciones de las diversas regiones corporales, miembros un tanto desgarbados, cabeza fuerte con labios y papadas excesivamente desarrolladas, así como unos andares muy feos. Un perro en definitiva, de líneas poco esbeltas y bastas con ese aspecto rudimentario que poseen los seres u objetos poco cultivados.
2ºLos que pretenden estilizar sus líneas y proporciones, al mismo tiempo que reducen el tamaño, intentando modificar las formas a unas condiciones de mayor adaptabilidad en su función específica de la caza a la vez que se refina su morfología.
¿Qué orientación es la que se debe tomar como buena y más digna de interés?
El perro como todas las especies de raza domésticas, tiene una función y una aptitud específica a cuyo fin se dedica.
El concepto zootécnico de nuestros días tiende a definir” la raza” como un conjunto de individuos que realizan una función específica y que tienen ciertas afinidades en cuanto a sus características morfológicas. Lo importante de este criterio actual es que supedita, a la hora de “standarizar” una raza y valorar a un individuo, la morfología, a la menor realización de la función que tiene encomendada.
Así, una vaca lechera será mejor cuanta más leche produzca y en mejores condiciones económicas la consiga, luego se consideran sus caracteres morfológicos, pero con carácter general y gran elasticidad de adaptación. O sea, que el concepto económico y práctico influye a la hora de preconizar las características electivas de una raza.
Semejantes conceptos son adaptables a la raza canina. La función primordial, por no decir única, del perro perdiguero de Burgos es la caza, la caza de muestra. Y a esa función debe supeditarse sus caracteres morfológicos externos.
Si el tamaño excesivo y la desproporción de sus órganos y miembros son obstáculos tanto de índole técnica como económica que no favorecen su función de caza no vemos por qué no se ha de admitir la eliminación de estos caracteres en un proceder selectivo y de cría.

El concepto de raza no es fijo, sino que varía con respeto a la evolución de las características ecológicas y prácticas de los individuos que la forman. Todas las razas de todas las especies han evolucionado a través de los siglos en la consecución de la máxima funcionalidad de la aptitud a la que están adaptadas. Teniendo como eje que modifica sus caracteres morfológicos al mayor rendimiento económico de los individuos que la forman. Fin este que se pretende conseguir en la mayoría de las razas existentes, si se exceptúan algunas, que solo tienen como característica la rareza de sus formas, pero entre las cuales no se encuentra la raza Perdiguero de Burgos.
Es, pues, lógico que esta raza se adapte a las características de caza actuales y a la conveniencia práctica del cazador, siempre, claro está, no se le haga perder sus caracteres esenciales que le han dado prestigio y que sean privativas de la raza. Sí para disminuir el tamaño le vamos a quitar resistencia y sobriedad, que son unas cualidades primordiales y distintivas, o como estas cualidades cualquiera no las otras específicas de esta raza, cuales son inteligencia, fácil de adiestrar y de sujetar, adaptable a todos los terrenos y temperaturas, buenos vientos, etcétera, no podemos nunca consentir tal evolución.
Pero mientras no se eliminen estas cualidades, la morfología, capa y caracteres externos pueden variar con un criterio de gran elasticidad. Tampoco, y, claro, esta no hace falta decirlo para criadores un poco inteligentes y con conocimiento de la materia, para conseguir esta evolución que se pretende no debemos realizar cruces con otras razas que posean tales caracteres, porque entonces se entremezclarían características raciales y se eliminarían los rasgos específicos que dentro de la raza se encuentran en régimen de transmisibilidad hereditaria.
Asimismo, al obtener unos caracteres externos semejantes a otras afines no es el fin perseguido, sino que lo que interesa es reducir la morfología externa propia.
En definitiva, la persistencia de estos dos criterios electivos es factible y la posibilidad de una convivencia y futura orientación de estas dos posiciones no se contradicen.
Nosotros estamos por apuntar que dentro de la raza perdiguera existen dos subrazas o variedades distintas, evidenciadas en la diferente constitución morfológica externa de sus individuos y que es consecutiva a una distinta interpretación práctica de su labor específica, es decir, la caza de muestra.
Esta dos variedades vienen determinadas por las orientaciones que ante hemos señalado.
En un próximo trabajo trataremos de definir zootécnicamente las diferencias que entre ellas existen.
Como conclusiones que ahora nos interesa extraer, aparecen las siguientes. Que la orientación actual de reducir proporciones y refinar en lo más posible la línea no es contraproducente siempre que esta selección se realice a base d ejemplares puros en su genealogía, los cuales tendrán en grado sumo esta cualidades que se persiguen y con las funciones específicas de la raza perdiguera. A margen de esta orientación puede y debe persistir la orientación clásica que proclama un perro de cierta corpulencia, buen peso y aire un tanto desgarbado.
